jueves, 20 de diciembre de 2007

Un poco más de repaso a los periódicos...

Seguimos con el tema. Y ahora a nivel local. El artículo de José Ignacio Lapido en Granada Hoy


señales de humo

Optimismo

José Ignacio Lapido | Actualizado 20.12.2007 - 01:00

HACE poco, científicos norteamericanos lograron fotografiar, por así decirlo, el mecanismo cerebral que genera el optimismo. Comprobaron, mediante resonancia magnética, que cuando los individuos imaginan los éxitos que les depara su carrera profesional aumenta la actividad en la amígdala y en la corteza cingulada del cerebro.

Supongo que los investigadores contarían, a modo de ratones de laboratorio, con voluntarios cuya predisposición a que sucedan acontecimientos positivos estuviese acreditada. Por ejemplo, yo no serviría como cobaya para tal fin. Mis ondas cerebrales optimistas apenas podrían ser captadas por ningún ingenio humano, por más precisión que éste pudiera tener. Si no fuera porque sé que las mediciones se hicieron en Nueva York habría jurado que el sujeto empleado en el experimento fue José Luis Rodríguez Zapatero.

Una buena muestra de su ánimo incombustible nos la brindó el presidente el domingo, al declarar que "nunca han estado los estudiantes españoles mejor formados que ahora". Convendrán conmigo que esto, dicho tras los paupérrimos resultados de nuestro sistema educativo en el informe PISA, es como para fundir los plomos de cualquier aparato medidor del optimismo. Dijo también Zapatero otra cosa con la que estoy totalmente de acuerdo: "No habrá más leyes educativas porque no las necesitamos". Cierto. Con las sucesivas reformas y contrarreformas habidas, lo último que necesita el país son imaginativas soluciones educacionales a la manera de la eximia ministra Trujillo. Después de eliminar el cero de las calificaciones y de establecer la posibilidad de pasar de curso con cuatro asignaturas suspensas, lo próximo sería el aprobado general por decreto. Para no causar traumas infantiles, se entiende.

Que la educación es manifiestamente mejorable es algo que no ignora nadie excepto nuestros responsables políticos. Pero no carguemos las tintas con la administración central. En Andalucía tenemos una responsable en la materia, Cándida Martínez, que a propósito del nefasto informe declaró que Andalucía no era la última en el escalafón sino la décima. De diez. El optimismo, además de poder ser calibrado en el laboratorio, es sumamente contagioso.

El caso es que a la consejera, no sabemos si como premio o como castigo por habernos llevado a las más altas cimas de la miseria educativa, le han ofrecido ocupar el primer puesto en la candidatura del PSOE por Granada al Congreso.

A mí, que participo de la misma incapacidad de comprensión lectora que los niños andaluces, me costó trabajo entenderlo. Tuve que releerlo varias veces para hacerme idea de lo que aquello significaba. Los caminos de la meritocracia son insondables.



Dickysan

Ahí lo lleváis...

Me he encontrado esto. Hoy no me quito el gusto de colgarlo. Y por mi parte queda suscrito de arriba a abajo; ahora que vengan todos los politicorros que no han pisado un aula en su vida a poner paños calientes... Tiene huevos.

Según me dicen, este artículo de Pérez-Reverte sale este fin de semana en XL Semanal:

PERMITIDME TUTEAROS, IMBECILES

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura..Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

Arturo Pérez-Reverte



Dickysan

Sueños son y sueños se quedan

Se dice que los sueños son una reintrerpretación de la realidad que hace nuestro cerebro cogiendo información que ha ido adquiriendo a lo largo del día. De hecho llegamos a recordar cosas que nos han pasado desapercibidas pero que nuestro subconsciente ha almacenado.

Comento esto por que siempre que juego en el ordenador en un juego masivo, debido a que la mayor parte de la conversación la mantengo en ingles, luego en mis sueños ocurre lo mismo.

Llevo un mes con muchos sueños, y en algunos mis conversaciones se han desarrollado en ingles.

Es curioso, pero solo me pasa en esos momentos… si no, me quedo con el habla cervantina.

Snakes on a Train!!!!

Aunque a más de uno le provoque un derrame cerebral, aquí pongo las pruebas que evidencian que esta película (por decir algo) ¡¡¡EXISTE!!! En mi última visita a Granada, en el pub "El Harén de Arquímedes", disfrutamos de una amena charla tremendamente friki en la que, además de hacer recuento de películas de Christopher Lambert, comentamos las necesidades monetarias de gente como Samuel L. Jackson, que por tal de llevárselo muerto al bolsillo son capaces de aparecer en bodrios como "Serpientes en el avión". Pues bien, la cara de pasmo de Bernard (dueño del susodicho Harén) fue antológica cuando comenté que, aprovechando el éxito (¿¿??) de la patochada ésa del las serpientes aviadoras, habían sacado una película (o algo), llamada "Serpientes en el Tren". La humanidad merece perecer en un holocausto nuclear por permitir que se rueden bazofias como esta. Pero ya.

El trailer (ahora sí):



Y un trozo de pelicula. Pa mear y no echar gota.